Escatología, Cristología y Antropología Teológica
Hna. Daniela Aguilar Serrano
Teología Virtual_Escatología
Abril 2020
LA RELACIÓN ENTRE ESCATOLOGÍA, CRISTOLOGÍA Y ANTROPOLOGÍA TEOLÓGICA, APLICADA A LAS VIVENCIAS DE LA FE EN LAS DIMENSIONES PERSONAL Y COMUNITARIA.
Antes de detenernos en la relación entre estas ciencias, es necesario comprender qué es lo que cada una estudia. La Escatología es una rama de la teología que estudia las doctrinas sobre las cosas finales. En el ámbito católico, se estudian dos ramas de la escatología, la individual y la universal y cósmica.
Escatología Individual:
Reflexiona en torno al tema de la muerte como separación del cuerpo y el alma; del juicio particular luego de la muerte y en el Cielo, el Purgatorio y el Infierno.
Escatología Universal y Cósmica:
Se hace una reflexión en torno a la pronta venida del Señor Jesús (Parusía), que viene a ser el fin del mundo. Además, en la Resurrección de la carne, el Juicio General y la Consumación de todo lo creado, en otras palabras, del cielo nuevo y la tierra nueva.
La Cristología es el estudio dentro de la Teología de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, el Señor Jesús, que se ha encarnado y se ha hecho hombre.
La Antropología Teológica es el estudio del ser humano a la luz de la Revelación traída por Cristo, pues "sólo a la luz del misterio de Cristo se esclarece el misterio del hombre" (cf. Gaudium et Spes 22).
¿Cuál es la relación entre estas tres ramas de la Teología?
Según un documento de la Iglesia "Teología, Cristología y Antropología" escrito en 1982, "la cristología exige una antropología porque la fe presupone al hombre, por haber sido creado por Dios, como capaz de responder a Dios y abierto a él" (1982, 2.1). Jesús se ha hecho hombre, para enseñarnos cómo estamos llamados a vivir nuestra humanidad... Una correcta antropología naturalmente nos va a llevar a la Cristología, pues es Él quién nos va a descubrir los misterios de nuestra naturaleza más profunda; y al hacerlo, entraremos cada vez más en el misterio de su Persona.
Es por esta razón que se habla de una Antropología Teológica, no de un Antropocentrismo; pues es necesario tener en cuenta que el ser humano es un ser en trascendencia, un ser teologal, que tiende a Dios y que hacia Él se dirige. No se trata sólo de centrarse en el hombre, sino de darle el lugar que tiene en la Creación, de comprenderlo y de profundizar rectamente en su misterio, iluminado por la verdad de Cristo. Bien decía San Juan Pablo II que ésta es la época en la que más se habla del hombre, pero la que menos respuestas da para saciar su hambre y sed de infinito.
Estudiar al hombre nos lleva a una realidad profunda, nos lleva a Dios; y estudiar a Dios nos lleva al hombre. Vemos entonces que Antropología y Cristología van unidas; y que al adentrarnos en el misterio del ser humano, entramos a una realidad más profunda, la de un llamado a una vocación divina. No sólo hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios Comunión de Amor, cosa que ha dejado huellas profundas en nuestro interior, como por ejemplo el hambre y sed de infinito, la necesidad de estar en relación y en comunión con otros; sino que nos ha llamado a participar con Él de la vida eterna.
La persona humana está conformada por cuerpo, alma y espíritu; pero a causa del pecado, la armonía entre estas dimensiones se rompió y entró la muerte al mundo. La muerte es entonces la separación entre el cuerpo y el alma, hasta que se unan en la resurrección de la carne, hasta la Parusía, momento en el que por fin cuerpo y alma participarán de la vida eterna.
La escatología entonces se relaciona con las otras dos ramas de la Teología pues al comprender de manera correcta a la persona humana, comprendemos que "La esencia relacional del hombre, otorgada en la creación, encierra una revelación primordial, que señala las cumbres de amor hacia las cuales Dios quiere llevar al hombre. El dinamismo inscrito en la naturaleza humana es una vocación a una comunión última" (Alvair, J; 2001).
Entender a Cristo nos lleva a entender al ser humano, a entender la vocación a la que está llamado de participar en la vida eterna con Él (Cristología, Antropología y Escatología).
No es difícil entonces pensar en cómo aplicar estas verdades a la vivencia de la fe personal y comunitaria de la persona. "Lo bueno que haya construido el hombre permanecerá entonces, purificado y perfeccionado (como dice Gaudium et Spes, n. 39). En consecuencia, los cristianos, lejos de desentenderse de la construcción de un mundo digno, deben trabajar confiados en que sus obras permanecerán (Alvair, J; 1998)". El ser humano deberá esforzarse entonces por vivir su vida de cara a Dios, consciente de que todo acto que realice tendrá una repercusión eterna; confiando siempre en la infinita misericordia de Dios. Recordando también que nada de lo que haga lo afectará solamente a Él, porque hay una misteriosa unión (el misterio de la solidaridad y de la iniquidad) entre todos los seres humanos. La fe entonces se presenta como un camino de encuentro con un Señor que nos ama profundamente, como un camino de encuentro con nuestros hermanos, con nosotros mismos y con la creación; que esperamos expectantes la venida final de nuestro Salvador.
REFERENCIAS:
Alviar, J. (1998). "La escatología como dimensión de la existencia cristiana. Tendencias en la escatología contemporánea". Recuperado de: http://dadun.unav.edu/handle/10171/5646
Concilio Ecuménico Vaticano II (1965). Constitución Dogmática "Gaudium et Spes". Bilbao, España: Ediciones Mensajero.
Comisión Teológica Internacional (1982). "Teología, Cristología, Antropología". Recuperado de: http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/cti_documents/rc_cti_1982_teologia-cristologia-antropologia_sp.html
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